jueves, 22 de octubre de 2015

Crítica al aborto en Chile, dos caras de una misma moneda

Aborto, un tema de derechos humanos, derechos humanos de la mujer. 

Por Katerine Isla y Catalina Solís

“El derecho a elegir es solamente uno de los aspectos del tema mucho más amplio de los derechos reproductivos, es decir, el derecho de la mujer a controlar su cuerpo y su vida reproductiva.” Sharon Smith, escritora americana y activista.
Muy buenos días compañeros y compañeras presentes, señor profesor, audiencia en general. Quisiera que hiciéramos un alto en nuestra realidad y pensáramos unos minutos en el sentido de la vida. Probablemente no es algo de lo que reflexionemos a menudo, pero tiene una implicancia inmediata en cada uno de nosotros, ya que todos buscamos crear vida, y somos producto de un proceso fecundo; somos seres vivos, humanos y nacimos de una mujer.
Hablar de aborto es para muchos un debate de nunca acabar, las posiciones se confrontan y muy pocas veces, se llega a algún tipo de consenso. ¿Qué es el aborto? La RAE lo define como “La interrupción del embarazo por causas naturales o deliberadamente provocadas. Puede constituir eventualmente un delito.”, pero en la realidad es una acción que causa controversias dependiendo de las diferentes posturas; liberación o cadena perpetua.  En Chile, se autorizó el aborto terapéutico entre los años 1931 y 1989, bajo el mandato de Carlos Ibáñez Del Campo, hasta que en 1989 se derogara el artículo 119 del Código Sanitario el cuál despenalizaba el aborto terapéutico, siendo uno de los pocos países del mundo que aún penaliza esta medida.
A lo largo de la historia, la necesidad de las mujeres de decidir el término o interrupción de un embarazo, ha sido un hecho; sabiendo que aun cuando no es legal, se practica el aborto, de manera clandestina o en acomodadas clínicas privadas. Las consecuencias podemos cuantificarlas. En Chile la tasa de mortalidad por abortos es la tercera causa de muerte materna según la ministra de Salud, Helia Molina. 54 mujeres fallecieron el año 2012 en su proceso de gestación y se estiman cerca de 500 casos anuales de la inviabilidad fetal, concordantes con las cifras sobre muertes neonatales por alteraciones estructurales incompatibles con la vida extrauterina, según datos entregados por la Universidad de Chile.
Entonces ¿Qué está pasando en Chile hoy en día respecto al tema? Actualmente se está evaluando un proyecto de ley que busca despenalizar el aborto a raíz de tres causales: Riesgo de vida de la madre, inviabilidad del feto y violación. Proyecto que fue propuesto por la actual presidenta de la república, señora Michelle Bachellet en enero del presente año. El surgimiento de ésta propuesta ha causado las más variadas respuestas. En primera instancia, ha dividido a la población, marcado diferencias ideológicas, políticas y sociales, dejando a la vista la inmensa desigualdad y falta de consenso entre los chilenos. Por una parte, grupos a favor del aborto, se han manifestado, considerando esta instancia como una buena oportunidad para abrir paso en materias de Derechos humanos de la mujer y el trato digno para el género. Respecto al tema, se pronuncia la diputada Karol Cariola, matrona y entendida en la materia, “Esto es una necesidad para Chile y un tremendo avance desde el punto de vista de las políticas de los derechos sexuales y reproductivos”, expresó. “Yo soy matrona y poner el aborto como tema valórico me parece un error, es un tema sanitario y de políticas públicas”.
 Mientras que, quienes se encuentran en contra del aborto, se han horrorizado al pensar que en Chile se despenalice el aborto en estas tres primeras instancias, viendo éste, como es el primer paso al aborto libre, sin conciencia y dejando la puerta abierta a quienes desean ver el embarazo como un “mal curable”. “El resultado de esta medida es un hijo muerto por decisión de la  madre, y ella jamás olvida eso” Jorge Becker, médico ginecólogo, especialista en el tema.
Queremos profundizar en este proyecto de ley, y ahondar en sus implicancias. Para esto evaluamos las tres causales que serían razones para autorizar el aborto en Chile.
·         Riesgo de vida de la madre: El proyecto señala que “en la actualidad los equipos médicos deben enfrentar la aguda contradicción que implica no poder salvar la vida de una mujer porque la interrupción de su embarazo está sancionado penalmente”. En la actualidad, se escapa de las manos de la madre, y los especialistas, en aquellas ocasiones en que corre riesgo la vida de la progenitora, la decisión acerca de quién debe morir y quién no, llevando hasta las últimas consecuencias las vidas de ambos, muchas veces dejando secuelas irreparables. Tenemos el caso de Carolina, quien tuvo un aborto tras un embarazo ectópico. Tenía 26 años cuando sucedió, no sabía que estaba embarazada. El doctor le dice que tiene un embarazo ectópico y que está con riesgo vital. A Carolina la internaron en Maternidad, mientras ella era testigo de la muerte de su hijo. Peor aún, debió esperar que estuviera realmente al borde de perder su vida para que la pudieran intervenir, pues en Chile interrumpir un embarazo cuando pone en riesgo la vida de la mujer es igualmente delito. Carolina tras este procedimiento, que ella consideraba tardío, perdió una trompa de Falopio y aún hoy no sabe si podrá ser madre.
·         Inviabilidad del feto: El texto aclara que “forzar a una mujer a llevar a término tal embarazo o más bien obligarla a que espere la muerte del feto significa prolongar su sufrimiento”. A su vez precisó que esta inviabilidad debe ser dicha por un médico. Existen ciertos casos en los que el feto está destinado a morir, donde la ciencia, no puede dar solución. Isabelle es francesa pero vive en Chile, ella también vivió las consecuencias de la legislación chilena actual. Los médicos le informaron que el feto venía con graves problemas genéticos. Isabelle cuenta que un especialista le recomendó volver a su país a hacerse un aborto terapéutico. Con mucho dolor y tras varias conversaciones, ella y su marido concluyeron que no querían seguir con el embarazo si éste significaba ver morir paulatinamente a su hija, pues ya no le quedaba líquido amniótico y los latidos eran cada vez menos. En Chile no encontraron solución, así decidieron viajar a Francia, donde acudieron a un hospital especializado en estos temas. En ese centro de salud le confirmaron de inmediato que el feto era inviable, le dieron cinco días para pensar y tomar la decisión. Tras la intervención, Isabelle reconoce que vivió su tristeza con un poco más de paz.

·         Violación: “No podemos exigirle la continuación del embarazo si ella no quiere mantenerlo debido a su origen. No reconocer la posibilidad de que ella decida en un espacio de discernimiento adecuado y antes de 12 semanas de gestación si desea o no continuar con el embarazo, perpetúa la negación de su voluntad y el dolor que se inició con la violación”. Rossana vivió la brutal experiencia de la violación. “Siempre me he recriminado por qué ese día usé minifalda”, menciona Rossana cuando recuerda el día en que ese chico con quien había empezado una inocente relación amorosa, la forcejeó y la violó. Al dolor y la rabia se sumó también el asombro cuando se percató de que había quedado embarazada. Rossana, sin contar lo sucedido a sus padres, se sometió a un aborto clandestino en la casa de un médico. “Fue triste pasar por un aborto, pero la violación fue peor. La violación te destruye”, menciona Rossana. Ella pudo ser una más, de las victimas del aborto clandestino.
Entendemos que las personas más perjudicadas con la penalización del aborto son las mujeres jóvenes de escasos recursos. Las mujeres de clase alta pueden pagar un aborto seguro y confidencial. Las jóvenes pobres se someten a intervenciones baratas que implican mayores riesgos y además son las que deben acudir a los centros públicos de salud cuando tienen complicaciones con el inherente riesgo de ser denunciadas y maltratadas. En este sentido, la legislación actual reproduce y aumenta la desigualdad.
Se habla de una ley restrictiva, que se relega a tres casos puntuales, pero al momento de ahondar, vemos que la realidad es otra. Por ejemplo, especialistas afirman que es casi imposible detectar y diagnosticar una patología futura o a desarrollarse antes del nacimiento. Además muchas de las enfermedades puntualizadas en el proyecto de ley, no conllevan riesgo vital, es más, pueden ser tratadas y curadas, según lo señalado por Jorge Becker, él mismo, también señala que el proyecto no se adapta a la realidad, socioeconómica del país, puesto que el sistema de salud, se encuentra actualmente en un estado crítico, en donde no se puede dar abasto satisfactorio a todas las necesidades médicas de la población, abriendo el campo al sector privado y que conlleva necesariamente al lucro, y como casi todas las leyes y reformas, ha sido “copiada” de políticas exteriores y sin las modificaciones necesarias para ser efectivo y eficaz.
Sin lugar a dudas para cualquier persona resulta complejo tomar una postura o posición respecto al tema del aborto, ¿Cuánto más difícil será para una persona, vivir este episodio y tener que tomar una decisión? No es algo reversible. Tiene implicancias permanentes y consecuencias en muchos casos irreparables. El llamado es a reflexionar, no tomando una postura definida, sino más bien respetando a quienes han tenido que pasar por esto, quienes optaron por la vida a pesar de que el panorama no era favorable, como así también a aquellos que cargan día a día con el peso que significa un aborto.
“Abortar es un derecho, no una obligación, pero como derecho, debe ser reconocido por la ley, no penalizado, ni criminalizado."

Patricia Mercado, economista y política mexicana.


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